TLP (Trastorno Límite de Personalidad)

Según el DSM-IV, el trastorno límite de la personalidad tiene como característica esencial una inestabilidad en las relaciones interpersonales, la auto-imagen, la afectividad y una gran impulsividad que comienza en la adolescencia, en diversos contextos. Las personas que sufren este trastorno pueden llegar a esforzarse frenéticamente para evitar el abandono, tanto mental como físico. Una separación, rechazo o pérdida de la estructura externa puede causar cambios en su imagen, afectividad o comportamiento; por lo que pueden presentar cambios bruscos de imagen caracterizados por cambios de objetivos, valores o aspiraciones personas/profesionales.
El estado de ánimo de estos sujetos suele ser interrumpido por ira, angustia o desesperación y pocas veces encuentran un estado de bienestar completo. También tienden a aburrirse con facilidad, por lo que siempre buscan algo que hacer.
Para tratar este trastorno no hay un tratamiento fijo, sino que depende de la persona. Dependiendo de ella, se suele tratar con psicoeducación a su familia también (si esta y el allegado acceden). un programa especializado para este trastorno o bien EMDR. En muchas ocasiones es necesario combinar estas acciones para un buen resultado.
Este trastorno tiende a remitir con la edad, ha medida que el paciente va madurando y reestructurando su pensamiento. Sin embargo, esperar no debería ser una acción ya que los pacientes que lo sufren llevan unas vidas dolorosas y destructivas.
¿Cómo puedes saber si hay de tu ambiente sufre TLP? Aquí os dejo algunos gestos que indican este trastorno:
1. ¿Ocultas lo que realmente piensas o sientes porque tienes miedo de la reacción de esa persona?

2. ¿Crees que no merece que valga la pena la horrible pelea o los sentimientos heridos que seguramente vengan después?

3. Sientes como si caminaras sobre cáscaras de huevo la mayor parte del tiempo y que no importa lo que hagas o digas, porque le dará la vuelta y lo usará en tu contra.

4. Eres culpado y criticado por todo lo que va mal en la relación, incluso cuando esto no tiene un sentido lógico.

5. Eres el foco de intensas, incluso violentas, iras que no tienen sentido, alternando con periodos en los que esa persona actúa de manera perfectamente normal e incluso cariñosa.

6. Sientes que eres manipulado, controlado o incluso engañado algunas veces.

7. Sientes que esa persona que te importa te idolatra o te desprecia, sin puntos intermedios. Deseas que actuase como solía, cuando parecía quererte y pensar que eras perfecto y todo era maravilloso.

8. En un momento una persona cariñosa que se preocupa; otro momento alguien que parece tan villano que apenas puedes reconocerlo. Te preguntas cuál de los dos es el de “verdad”. Esperas que sea una fase pasajera pero no lo es.

9. Sientes que estás en una montaña rusa emocional con subidas muy altas (cosas increíbles y fantásticas) y bajadas muy profundas (sentimientos de desesperación. Depresión, dolor por la relación que creías que tenías)

10. Tienes miedo de pedir porque te han dicho que exiges demasiado o que algo malo pasa contigo. Te han dicho que tus necesidades están mal o no son importantes.

11. Te preguntas si estás perdiendo la perspectiva de la realidad porque la otra persona siempre te está despreciando o negando tu punto de vista. Además, la otra persona a menudo actúa correctamente delante de otra gente, así que nadie te cree cuando explicas lo que está ocurriendo.

12. Sientes que hagas lo que hagas no está bien, y cuando te las arreglas para hacer lo que la otra persona quiere, de repente cambian sus expectativas. Las reglas no paran de cambiar y no importa lo que hagas , nunca puedes ganar. Te sientes sin ayuda y atrapado.

13. Eres acusado de hacer cosas que nunca hiciste y de decir cosas que nunca dijiste. Te sientes incomprendido una gran parte del tiempo, y cuando te intentas explicar, esa persona no te cree.

14. Eres constantemente humillado, pero cuando intentas dejar la relación la otra persona intenta evitar que te vayas de multitud de maneras – cualquier cosa desde declaraciones de amor y promesas de cambio hasta amenazas directas o indirectas como “nunca mas volverás a ver a los niños “ o “ nadie excepto yo te querrá jamás “.

15. Te es muy difícil planear algo (reuniones sociales…) por culpa del estado de ánimo de la otra persona, su impulsividad o impredectibilidad. A veces incluso pones excusas ante los demás por su conducta – o intentas convencerte a ti mismo de que ese es el comportamiento normal.

16. Lees la lista anterior y piensas “ Dios mío, no tenía ni idea de que a otra gente le ocurriese lo mismo”.

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