Diferentes formas de actuar frente a situaciones traumáticas

Las situaciones en las que nos podemos encontrar a lo largo del día pueden llegar a superarnos a nosotros mismos. Es decir que cuando ocurre una situación traumática (como podría ser el dasastre de las Torres Gemelas) las personas no están preparadas psicologicamente para lo que está ocurriéndoles, así que son incapaces de controlar sus reacciones, que en situaciones extremas, como accidentes, suelen ser incontrolables para ellos mismos.

Hay muchas maneras de reaccionar ante una situación así, pero al final las podemos dividir en dos grupos:

Utilizando el ejemplo anterior de las Torres Gemelas, el primer grupo reaccionaría llorando y gritando, presas del pánico y la ansiedad. Algunas personas que presenciaran el accidente únicamente corrían en círculos, incluso cuando estaban avisando de que en cualquier momento podría derrumbarse el edificio, ellos no escapaban, eran incapaz de hacer otra cosa que no fuera sucumbir al pánico.

El segundo y último grupo, en la misma situación, no reaccionan, simplemente no serían capaces de moverse ni articular palabra (otra forma de expresar el pánico) quedándose estáticos en su lugar observando o viviendo la situación traumática.

Algunas personas son capaces de sobrellevar esas situaciones (como los médicos y bomberos) ya que están acostumbrados a esas situaciones.

El porqué de los tics

Los movimientos TICS son movimientos involuntarios y sin razón aparente de grupos musculares (tanto en una pierna, la cara, un brazo, etc.) y suelen suceder tras una situación traumática. Los médicos se dieron cuenta de que muchos de los soldados no sólo volvían de la guerra con malos recuerdos sino que también volvían con tics en alguna zona del cuerpo. Y, tras hablar con algunos de ellos, descubrieron el porqué de estos convulsivos e inoportunos movimientos.

Uno de los soldados con los que hablaron volvió con un tic en el cuello. Él les contó a los médicos su historia: en el campo de guerra habían colocado a poca distancia de él una bomba y cuando se dio cuenta, obviamente, su primer impulso fue correr lejos de allí. Pero lo que no hizo fue avisar a sus otros compañeros que estaban aún más cerca de la bomba. Ellos murieron en el acto, y esta situación, que dejó emocionalmente herido al soldado, también le dejó un tic. Este movimiento era debido al movimiento que querría haber hecho y no hizo: el de girar la cabeza y avisar a sus compañeros.

Esto no sólo ocurre sólo en soldados sino en cualquier persona que no hubiera hecho algo que debiera haber hecho. Por ejemplo, alguien que quiso huir de alguien o algo y se quedó paralizado, podría desarrollar un tic en la pierna por no haberlo hecho. También está el caso de que sea mero nerviosismo, como muchas veces puede ser morderse las uñas.

Para tratar estos movimientos hay que urgar en el verdadero problema: la situación traumática. Que puede ser tratada con stereo-moto o EMDR.

EMDR ¿el futuro de la psicología?

El EMDR, que constituye las siglas de «desensibilización y reprocesamiento por el movimiento ocular» es, sin duda, un gran avance en el mundo de la psicología. Anteriormente era únicamente utilizado en los soldados que llegaban de una reclusión con traumas emocionales, tics, etcétera. Sin embargo, en la actualidad se utiliza constantemente en este ámbito: traumas de niñez, fobias e incluso pequeñas ansiedades (como sería el odio a una comida en especial).

Pero ¿de qué trata este método? Pues bien, imagínense que nuestro cerebro funciona como nuestro aparato digestivo. Este último tiene la capacidad de digerir los alimentos que tomamos y eliminar lo que no sirve, pero, si nos excedemos, el sistema colapsa y nos empezamos a encontrar mal, porque nuestro cuerpo no puede digerir bien esos excesos. Pues en nuestro cerebro funciona igual: él está preparado para digerir todas nuestras vivencias y eliminar lo que no sirve, pero cuando pasamos por una experiencia que supera su aguante y no es capaz de digerirla, es como si quedara una «bola oscura» que contiene emociones, pensamientos e imágenes dañinas para uno mismo. Y cuando en el presente te encuentras en una situación similar, instintivamente las interconectamos y aparecen los mismos síntomas, aunque una situación no tenga que ver con la otra.

Lo que hace el EMDR es atacar a esa bola dañina, procesarla, desensibilizarla e integrarla con los demás recuerdos. Esto no quiere decir que lo olvides, sino que le quita importancia. ¿Nunca han pensado «¿cómo puede seguir molestándome esto»? Pues el EMDR consigue que no te moleste, pero no que te de igual. Pongamos como ejemplo a una persona que a sufrido maltratos en su niñez y ahora, en su edad adulta, se encuentra con ese acosador y la persona sigue odiándolo, o sintiendo miedo por lo que le había hecho. Pues con el EMDR esos malos pensamientos pasarían a «me ha hecho daño, es una putada, pero me da igual».

La forma de llevar a cabo este método es tan simple como el nombre indica: únicamente utiliza la estimulación bilateral, que provoca el movimiento de los ojos de un lado a otro. Esto se hace a través del movimiento de ojos, sonidos o toques que el especialista realiza tanto en las manos, rodillas u hombros alternamente, y así el paciente sea capaz de procesar experiencias dolorosas. De este modo, el EMDR no se centra únicamente en lo verbal, sino que también en las sensaciones del cuerpo asociadas a las experiencias traumáticas que se están tratando. “Se sabe que para poder elaborar y procesar adecuadamente los traumas hay que considerar el cuerpo, que es donde queda registrada la experiencia”, decía María Eugenia Corbalán, psicóloga clínica infanto juvenil y terapeuta familiar, que realiza el EMDR.

Otra distinción que define este método tan peculiar, es que el paciente es el protagonista de su propio proceso y es quien lleva el control de la terapia. El terapeuta solo es un guía en el proceso. “En este sentido el EMDR confía en la capacidad autocurativa que tienen las personas de sanarse a si mismas”, añade la psicóloga.

En conclusión, desde la primera vez que se utilizó, en 1987, y en la actualidad, el EMDR se ha desarrollado positivamente. Se han formado ya más de 100.000 terapeutas en más de 75 países que utilizan este método, y los estudios de experiencias clínicas, de sus bases neurofisiológicas del trauma y el almacenamiento de los recuerdos, siguen avalando su eficacia. Personalmente, me parece asombroso que con unos simples movimientos, los especialistas sean capaces de sanar heridas tan profundas como puede ser violaciones o accidentes. Y por lo tanto, para mí, el EMDR sí es el futuro de la psicología.

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